La Universidad de La Serena ha convocado una licitación pública para el diseño del edificio que albergará su nueva Escuela de Arquitectura, emplazada en un terreno en pendiente dentro de su campus universitario. Esta infraestructura no sólo busca responder a las necesidades académicas actuales, sino también consolidarse como un referente proyectual y pedagógico en la Región de Coquimbo, en sintonía con el paisaje, la sostenibilidad y la práctica disciplinar de la arquitectura.
Implantación y relación topográfica: arquitectura como plataforma habitada
La propuesta arquitectónica se desarrolla a partir de dos volúmenes principales que «levitan» sobre el terreno, reconociendo y respetando su pendiente natural. Esta estrategia permite que el suelo urbano se mantenga como una gran plataforma continua de uso público y académico, propicia para la interacción cotidiana, la reflexión, y el cruce disciplinar. Esta base se plantea como un plano de convivencia universitaria, donde convergen espacios de distensión, exposición y encuentro informal entre estudiantes y docentes.
Relación con el paisaje y sostenibilidad hídrica
El paisaje, entendido no sólo como telón de fondo, sino como material activo del proyecto, se resuelve mediante un tratamiento vegetal de especies endémicas y de bajo consumo hídrico. Este paisajismo sostenible se articula tanto en la plataforma base como en la envolvente del edificio, incorporando una doble piel vegetal en las fachadas ponientes para mitigar la radiación solar, y generar un microclima habitable que favorezca el confort térmico pasivo. La cubierta transitable y ajardinada se plantea como mirador hacia el Océano Pacífico, consolidando una relación contemplativa con el territorio costero.
Conexiones horizontales y correlación académica
Ambos volúmenes se vinculan mediante puentes peatonales elevados, que operan como elementos de conexión funcional y simbólica. Estos puentes permiten el desplazamiento y la visualización constante del paisaje y del entorno inmediato, generando instancias de cruce y encuentro espontáneo. La circulación se concibe como parte activa de la experiencia formativa, y no sólo como un sistema de tránsito.
Las aulas y talleres están concebidos como espacios de intercambio creativo, abiertos y con transparencias estratégicas, que promueven el diálogo entre generaciones, disciplinas y niveles formativos. Se prioriza una arquitectura didáctica, donde cada espacio, material y configuración pueda leerse como una lección en sí misma para el estudiante.
Esta propuesta busca materializar un edificio que no sólo aloje una Escuela de Arquitectura, sino que se convierta en una herramienta pedagógica en sí misma, profundamente arraigada al territorio, sensible a la sostenibilidad, y coherente con una visión contemporánea de la formación académica en arquitectura.
